Paco Roca: “Hemos hecho una transición sin zanjar ciertos temas”.

25 noviembre 2013

por Mariano López

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Paco Roca (Valencia, 1969) vuelve a la actualidad editorial con “Los Surcos del Azar” (Astiberri Ediciones), obra que narra un aspecto de la  postguerra guerra civil sobre el que aun planean más sombras que luces: la historia de los exiliados republicanos. Fruto de un concienciudo trabajo de investigación y documentación, la obra llega a las librerías el próximo 29 de Noviembre. Charlamos con el autor sobre algunas de las claves del cómic.

Con “Los surcos del azar” das un nuevo giro de timón temático en tu carrera. ¿Cómo surge la idea de realizar un cómic sobre los exiliados republicanos post guerra civil?

Coincidí en el Instituto Cervantes de París con una charla que ofrecían Luis Royo y Manuel Fernández, dos excombatientes de La Nueve, una de las compañías que formaban la 2 División Blindada de De Gaulle. Hablaron de cómo liberaron París de los alemanes y de su desfile victorioso por los Campos Eliseos. Me pareció una historia increíble y quise saber cómo esos dos venerables ancianos llegaron a participar en aquella aventura. En seguida tuve claro que quería relatar el largo y azaroso exilio de estos hombres.

La historia se centra en los exiliados españoles que lucharon contra el ejercito nazi y contribuyeron a la liberación de Paris. Extrañamente, es un tema sobre el que no se había hecho excesivo hincapié hasta el momento…

Lógicamente en la España de Franco, simpatizante de Hitler y Mussolini, no se podía contar la gesta antifascista de los republicanos españoles. Tampoco en una Francia que estaba reescribiendo su historia tras su ambiguo papel en la contienda había lugar para los españoles y el resto de extranjeros que formaban parte de su ejercito.

En los años setenta un periodista descubrió a Amado Granell, teniente de la compañía y burrianense. Le hizo una entrevista en la que narraba la historia de La Nueve. Por supuesto no se mencionaba el pasado republicano de la mayoría de los ciento sesenta miembros de la compañía. Pero no fue hasta los noventa que el gobierno francés reconociese el papel jugado por los republicanos españoles en la liberación de Francia. Y desde hace dos años cada 26 de agosto, ondea la bandera Republicana en la actos de celebración de la liberación francesa.

¿Porque decides centrar la historia en Miguel Ruiz? ¿Hablaste también con otros excombatientes?

Buscaba un miembro que me permitiera contar todo el periplo de una parte del exilio español. Y Miguel Ruiz (Miguel Campos) estuvo en la salida de España a Argelia, en los campos de trabajo, en los campos de refugiados en el Sahara, haciendo la campaña de Túnez frente a Rommel y de ahí a La Nueve y a la liberación de París.

Por otro, el final de Miguel Campos es todo un misterio. Desapareció en una misión antes de finalizar la guerra. No se sabe si murió, ya que nunca apareció su cuerpo y hay quien asegura que no murió, que estuvo involucrado en la invasión del Valle de Arán y que después de eso se instalo en Fez. Tenía que ser Miguel el protagonista de esta historia.

¿Cuánto hay de ficción y cuanto de realidad en esta obra?

Hay muchas leyendas al rededor de La Nueve, se han magnificado algunas cosas. He pretendido ser muy fiel a la realidad, o a lo que se sabe de los hechos. Para ello he tenido el asesoramiento de un historiador experto en el tema, Robert Coale. Según iba avanzando él le echaba un vistazo y me hacía comentarios. Como historiador serio que es, fue muy meticuloso y me llenaba de comentarios las páginas. Luego estaba en mi en mis manos decidir qué camino coger, el de la realidad o el de la ficción. Casi siempre escogí el de la realidad aunque la historia perdiese impulso dramático.

En este cómic te conviertes en un personaje más de la historia, contando de forma paralela el proceso de elaboración de la obra. Casi parece evocar los tiempos del nuevo periodismo de Hunter S. Thompson o Tom Wolfe, en que el autor se involucraba en los hechos acaecidos…

No se trata de vanidad, simplemente era necesario narrar esta historia en primera persona. Por un lado aporta realismo a lo narrado. Pero también me permite hablar del papel del entrevistado, de cómo chupa como un vampiro la historia sin importarle dañar a los demás.

Ya trataste el tema de la Guerra Civil en “El Faro”, también tomando como protagonista a un soldado republicano. Dado que la historia la suelen escribir los vencedores, tal vez sea este “Los surcos del azar” una forma de arrojar luz sobre unos hechos que tal vez han permanecido desconocidos durante mucho tiempo por el público…

Más de medio millón de españoles abandonaron el país al finalizar la guerra civil. Cada uno siguió caminos diferentes: los campos franceses, los africanos, la resistencia francesa, Sudamérica, la vuelta a España, los campos de extermino, las fábricas alemanas… Casi todos esos caminos iban acompañados del sufrimiento. Es una parte importante de la historia de España que se ha tratado muy poco y de la que existen muchas lagunas que quizá ya no lleguemos a conocer con detalle.

La Guerra Civil es un periodo sobre los que unos reclaman justicia y otros olvido. ¿Siguen existiendo dos Españas, o tan solo la de charanga y pandereta?

Sin duda existen dos Españas, la de los políticos profesionales y la del resto de la ciudanía. Los políticos y sus medios de comunicación afines se empeñan en seguir fomentando la existencia de esas dos Españas. Sin duda les es útil mantener las cosas así.

Para abordar el tema con la mayor fiabilidad, tal y como has dicho colaboraste con el historiador Robert S. Coale, quien se encarga del epílogo del álbum. A veces resulta paradójico que los mejores historiadores sobre aquel periodo sean extranjeros, como si fuera imposible encontrar en este país alguna voz imparcial…

Es cierto. Parece que muchos de los historiadores españoles están condicionados por su ideología. Así tenemos libros de ideología de derechas y libros de izquierda que relatan la guerra de una forma segada. Lo cual no está mal, pero es difícil de llegar a conclusiones imparciales. Quizá el problema es que hemos hecho una transición sin zanjar ciertos temas.

Estoy convencido de que si tras derrotar al fascismo de Hitler y Mussolini, Los Aliados hubieran acabado con el fascismo de Franco, nuestro presente sería bien distinto. Se hubiera normalizado la sociedad española, como ha ocurrido en Alemania tras Hitler y ahora no hablaríamos de memoria histórica.

Supongo que hay un punto de inflexión en tu carrera después del Premio Nacional de Cómic y el Premio Goya. ¿Cómo afectan fama y fortuna a la vida de un humilde dibujante de cómic?

Ser mediático hace que tu obra lo sea, que aparezca en prensa tus novedades, lo cual es muy positivo. En ese inmenso océano en la que se pierden las novedades de los autores, destacar es muy importante. Quizá lo negativo es que mi teléfono no para de sonar y mi buzón se llena de mails de peticiones de todo tipo.

El alzheimer, Kafka, la guerra civil, comics dedicados a otros dibujantes… Hasta el momento te has mostrado tan prolífico como imprevisible. ¿Qué asignatura pendiente le queda a Paco Roca en el tintero?

Embarcarse en un nuevo proyecto es algo que siempre da muchísima pereza. La única forma de entusiasmarse es buscar proyectos que te hagan olvidar todo lo anterior y a empezar de cero. Por eso me gusta cambiar de temáticas. Busco historias que sean diferentes a lo que ya he hecho y que me aporten algo como autor y como persona. Aún no tengo claro cuál de los varios proyectos que tengo en mente será el siguiente en el que trabaje, pero espero que sea también diferente a los anteriores trabajos.

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